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Habiendo recorrido ya la mayor parte del primer decenio del siglo XXI, la humanidad se encuentra como desorientada, en una suerte de ansiosa antesala, en espera mas o menos esperanzada de una reconfiguracion general, que permita ver la luz al final del tunel. Es una expectativa que, en mayor o menor medida, tenemos todos, de que algo suceda en pos de una mejoría general. El quiebre que se ha producido en el planeta -en donde nadie tiene aspecto de creer en nada, en donde las principales instituciones se ven debilitadas en su legitimidad ante los ojos de los ciudadanos- tal vez se deba en gran medida a la nociva carencia de tres elementos esenciales en la conduccion: un piso minimo de etica, la responsabilidad social y la vision estrategica.
Es sabido que los periodos de crisis suelen poner a hombres y mujeres de frente a la verdad, significando una oportunidad de cambio, una puerta a la reconfiguracion de los sistemas, que pueden finalmente hallar en ellos mismos las respuestas que tal vez antes no pudieron encontrar.
¿Acaso es ese el signo que estamos recibiendo?
Existen muchos hombres y mujeres en el mundo en condiciones de aportar al desarrollo de la humanidad, gentes de todas las latitudes que no le temen ni al esfuerzo ni al sacrificio. La actualidad esta requiriendo un promedio mayor de prolijidad y prudencia para revertir este complejo momento.
La Historia quizas este llamando a la puerta de ilustres sordos y distraidos, no para quimeras ni simulaciones, sino para genuinas evoluciones.
Por orgullo o por verguenza, por propia iniciativa o por contagio, tal vez otros tambien intenten andar por ese mismo camino de innovacion y renovacion.
Nota: Los conceptos, anteriormente enunciados fueron extraidos de expresiones publicas recogidas en medios de comunicacion de la Republica Argentina
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